OPINIÓN

El bloque opositor a la 4T

Por Rita Balderas[1]

El próximo mes de septiembre de 2020, arranca oficialmente el proceso electoral de 2021. Los partidos políticos tienen ya un simulacro el próximo 7 de junio. Según el calendario avalado por el INE, en Hidalgo el proceso electoral local inicia el 15 de diciembre de 2019 y se elegirá a 84 alcaldes. En Coahuila el combate inicia el 1° de enero de 2020, se renovará todo el Congreso local compuesto por 25 legisladores, 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional.

Todo indica que la oposición está comenzando a reagruparse pues el pasado 8 de diciembre el líder nacional del PAN, Marko Cortés, hizo un llamado a su partido para salir a la calle a convencer a la gente de que hay alternativa política para conseguir la paz y la tranquilidad, arrebatadas, según él, por el nuevo gobierno al que llamó populista y clientelar.

Durante la sesión de instalación del Consejo Nacional, Marko Cortés pidió a los panistas estar listos para arrebatarle a Morena la mayoría en el Congreso en 2021. A este llamado se sumó otro de Fernando Rodríguez Doval, secretario de estudios y análisis estratégico del PAN, quien invitó sutilmente al ex presidente Felipe Calderón y a su esposa Margarita Zavala a volver al PAN, o bien, a luchar juntos para enfrentar a Morena.

Estos intentos más que un llamado a formar un frente parecieran un grito desesperado, pues hasta ahora Marko Cortés sigue siendo un personaje de poca presencia en la arena política y hasta ahora no ha logrado tener ninguna respuesta del presidente AMLO a sus acusaciones. Es decir, López Obrador lo ignora. A esto hay que sumar que el panismo sigue fragmentado y con esfuerzos de contrapeso que se quedan en la inmediatez. Es claro que detrás de Marko y de Fernando está Ricardo Anaya.

En contraste, Felipe Calderón ha resistido los linchamientos de los seguidores de la Cuarta Transformación y es el blanco de varias de las acusaciones del presidente AMLO, quien parece tenerlo en la mira porque sabe que Calderón, es de cuidado. Aunque es innegable que tampoco ha logrado deshacerse de la imagen del presidente que ensangrentó al país y todo indica que no podrá cumplir su promesa de cuajar México Libre para este diciembre.

En la marcha anti AMLO del pasado 1° de diciembre, hubo faros de niebla de una oposición crítica y audaz, pero el intento aún parece endeble. ¿Qué hace falta para concretar la presencia de un contrapeso a Morena y al actual gobierno? ¿Es posible en este escenario?

No es la primera vez que las fuerzas políticas opositoras, forman una alianza para derrotar un poder dominante o hegemónico, este hecho ha sido una constante en la historia política de México y el PAN no es un partido joven como lo dice en sus spots de televisión, por el contrario, tienen la suficiente historia y experiencia como para encabezar un bloque opositor con fuerza real. Sin embargo, sus liderazgos visibles están lejanos o arrinconados, como el caso de Diego Fernández de Cevallos, quien después de enfrentar el tema de su pago predial pendiente en Querétaro, hizo un llamado a apoyar a AMLO más allá de las diferencias políticas. Uno de los críticos más agudos de López Obrador terminó apoyando a la Cuarta Transformación ante la intención de Donald Trump de nombrar a los cárteles mexicanos como terroristas.

El PRD tendrá más claridad sobre el rumbo del partido hasta el próximo mes de abril cuando realice su elección interna. Su presencia en el sistema de partidos, actualmente es marginal. Figuras importantes del llamado sol azteca han abandonado sus filas y los que quedan no han encontrado aún el espacio para posicionarse frente al gobierno actual.

A pesar de todo lo anterior, la oposición cuenta con un factor clave que debe tomar en consideración: la fragilidad institucional que tiene a Morena. Derivado de las disputas internas y de la falta de acuerdos entre liderazgos, el partido de AMLO está en constante desgaste y no se sabe cuándo ni cómo se van a resolver las rencillas internas. No está claro si el propio AMLO es quien está encabezando la fragmentación del partido o si los grupos que se están disputando la dirigencia nacional de verdad tienen autonomía en esta pelea, lo cierto es que mientras el partido guinda no regule su vida orgánica y se institucionalice, la derrota es una posibilidad.

Es buen momento para que la oposición busque formar un bloque, más allá de sus distintas visiones y perspectivas ideológicas, más allá de sus propuestas programáticas y más allá de sus liderazgos. Es el momento de prepararse para las batallas electorales, porque AMLO no dependerá de su partido, ha logrado formar una estructura desde el gobierno, una maquinaria cuyos engranes son los súper delegados y los programas sociales.

El asistencialismo en manos de otros partidos ya no asegura votos, pero en manos del gobierno actual, representa un poder incalculable. El país necesita contrapesos, los intentos hasta ahora no han hecho ningún daño. ¿Lo logrará esta vez el PAN? ¿Felipe Calderón aceptará la propuesta implícita de Ricardo Anaya de formar un frente opositor?

Más allá de los discursos presidenciales sobre la derrota moral de la oposición, y del escenario adverso, el PAN representa la segunda fuerza electoral del país y por ello es el único capaz de enfrentar a la maquinaria electoral de la Cuarta Transformación. Ya veremos si es capaz de pasar a la acción.

 

[1] Doctora en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana, Cuajimalpa, México.

 

CMCOAX
Periodista desde 1979
http://www.globatium.com.mx

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