OPINIÓN

México: ¿Violencia, terrorismo o narcoterrorismo?

Por: Moisés Tapia[1]

Durante las últimas semanas, el presidente norteamericano Donald Trump había insistido en catalogar a los cárteles mexicanos del narcotráfico como grupos terroristas. Mientras tanto, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, así como el presidente López Obrador finalmente consiguieron evitar que el prolongado amago se convirtiera en realidad el día viernes 6 de diciembre.

La importancia de que los grupos delictivos del narcotráfico fueran conceptualizados como terroristas por el gobierno norteamericano, hubiese repercutido inevitablemente en contra de la soberanía de México. Se debe tener en cuenta que, en diciembre de 2016, en el Congreso de los Estados Unidos, se dio a conocer una nueva ley denominada “The National Defense Autorization Act 2017” (NDAA), referente a que su presidente en turno puede sancionar a cualquier país del mundo para proteger su seguridad nacional y actuar en defensa de la paz mundial, dicha legislación tomó como referencia lo sucedido con las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, aquel 11 de septiembre de 2001.

El reciente ataque violento en contra de la familia LeBarón en Bavispe, Sonora, el 4 de noviembre, en donde hubo 9 víctimas de por medio, atrajo la atención del gobierno norteamericano, acentuándose más ante la petición de ayuda por parte de la familia afectada al presidente de aquel país Donald Trump, quien no tardó en expresar su sentir al respecto y de “ofrecer” ayuda militar al gobierno mexicano para exterminar a los grupos del narcotráfico, evidentemente con el objetivo electoral por delante rumbo a 2020.

Durante las últimas semanas el calificativo de “terroristas” fue un concepto manejado como posibilidad mientras que el gobierno norteamericano definía si los cárteles mexicanos eran declarados como tales y se especuló sobre los alcances políticos que ello traería al escenario político de ambos gobiernos, pero ¿Qué tanta razón se tenía al respecto? ¿Qué tanta legitimidad habría de por medio con ello? López Obrador, en dicho lapso, manejó con mucho cuidado las declaraciones al respecto, sin embargo, si expuso la posibilidad de acudir a las Cortes Internacionales para evitar cualquier tipo de intervención o injerencia norteamericana en México en caso de que los cárteles del narcotráfico fueran declarados como grupos terroristas.

México es un país que tradicionalmente no ha incurrido en prácticas terroristas como tales. Primero tal vez sea necesario comprender ¿Qué es el terrorismo? ¿Cuáles son los parámetros necesarios para saber si se está incurriendo, o no, en él?

El terrorismo se ha hecho presente en distintas partes del mundo y si analizamos cuales son algunas de las ideologías de este tipo de agrupaciones, podremos discernir con mayor claridad que no hay similitud con lo que hacen los cárteles del narcotráfico en México, los cuales, para comenzar, no tienen una ideología como sí la tienen la mayoría de los grupos terroristas en el mundo. A las células delincuenciales del narcotráfico, lo único que les interesa es generar dinero por medio de la venta de sus productos. La violencia parece ser resultado del hecho de que se trata de una actividad ilícita y de los enfrentamientos que se pueden llegar a tener con otros grupos que buscan desarrollarse con el mismo negocio en un mismo territorio, aunque se debe reconocer que esta violencia en ocasiones alcanza a población que nada tiene que ver, sin embargo, de manera general en muchos de estos casos, la violencia ocurre por venganzas y ajuste de cuentas entre los distintos bandos; de igual modo como fruto de la corrupción cuando las diferentes autoridades están involucradas y no pueden cumplir cabalmente con algunos de los acuerdos, entre otras razones.

El narcotráfico en México efectivamente ha generado niveles de violencia que se han ido incrementando paulatinamente, sin embargo, estos grupos tampoco están interesados en obtener el poder político, es decir, no pretenden ir en contra del sistema establecido, ni tampoco intentan expandir ideologías, de igual modo, tampoco prometen mejoras de vida para la población, por lo que no buscan seguidores ni gente que los apoye en futuros proyectos políticos, ideológicos o religiosos. El narcotráfico en México, generalmente es una actividad ilegal que parece únicamente estar interesada en cuestiones económicas y mercantiles que favorezcan a los integrantes de cada agrupación.

Si nos remitimos a analizar un poco de los verdaderos grupos terroristas, encontraremos que dos de los que operan en Medio Oriente como Al Qaeda y Estado Islámico (ISIS), que en algún momento tuvieron un accionar conjunto, basan su operación en una ideología político-religiosa fundamentalista conocida como wahabismo, una corriente radical del Islam, a la cual, intentan ceñir toda actividad humana hacia lo que indica su particular interpretación religiosa, eso implica, si es necesario, llevar a cabo una guerra en contra de todos los considerados como “infieles”, musulmanes y por supuesto los que no lo son. La violencia que ejercen la justifican a través de lo religioso y lo nacionalista llegando incluso a una guerra en contra de otras civilizaciones, específicamente en contra de la occidental. Sus formas de acción llevan implícito un mensaje político-religioso, por lo que entre sus objetivos está expandirse y adoctrinar de manera forzosa en los distintos países musulmanes, el gran objetivo es la unión de un solo gran Estado islámico.

Otros de los grupos que han destacado el uso de violencia con fines políticos sin duda es Hamas, el grupo terrorista palestino, también llamado “Movimiento de Resistencia Islámica”. En este caso, lo que Hamas busca es detener y destruir a su enemigo más enconado que es el Estado israelí, quien se ha encargado en los últimos años de ocupar territorios que con anterioridad le pertenecían a Palestina tal es el caso de Cisjordania y la Franja de Gaza. Cabe señalar, que simultáneamente, Hamas en 2005 participó activamente en el proceso político de su país y obtuvo un importante triunfo electoral en 2006 y con ello un repliegue internacional en su contra para reducirlo posteriormente a la mínima expresión.

En un contexto un poco más conocido, podemos recordar el caso español, con la ya extinta ETA (Euskadi Ta Askatasuna), cuyas ideas políticas marcaron el nacimiento y las prácticas de esta organización, lo cual ocurrió en los años finales del régimen franquista, o sea, durante la última etapa de la década de los cincuentas. El corte ideológico de este grupo fue el marxista-leninista reforzado por una visión nacionalista en contra de un gobierno español que no cubría sus expectativas ni los representaba satisfactoriamente, luego de ser una zona industrializada y con mayor avance económico en comparación con otras regiones del país ibérico. En sus haberes, realizaron dos atentados de gran magnitud, uno en contra del futuro presidente español José María Aznar y otro más en contra del rey Juan Carlos, ambos sucesos tuvieron lugar el año de 1995. Este tipo de atentados marcaron acciones con un perfil político claro que iba en contra del sistema de gobierno, pues los atentados también fueron en contra de los cuerpos militares y policiacos que les llevaban la pista. El mensaje era demostrar la inconformidad, sembrar el terror para lograr un cambio político separatista. Durante otros momentos, su objetivo era el de provocar a la autoridad para generar una reacción violenta que justificara respuestas iguales o mayores por parte de los etarras.

En el continente americano también se han dado manifestaciones terroristas, en Colombia, las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) son dos movimientos considerados como guerrilleros y terroristas por diversas instancias internacionales, ellos, por ejemplo, han justificado su accionar también, con la ideología marxista-leninista. Las FARC tienen su origen en 1964, en poblaciones campesinas que lo que buscaban era defenderse de la violencia política del Estado Colombiano, por tal razón, se dedicaron a atacar al Estado y al Ejército. De manera frecuente, recurrieron al secuestro para obtener recursos y poder financiar sus actividades. El ELN tuvo su origen en los sectores estudiantiles simpatizantes con la Revolución Cubana, sin embargo, sus expresiones más consistentes se encontraron en regiones de extrema pobreza en Colombia como lo es el departamento de Chicó, aun cuando el ELN no se pronunció tan radicalmente contra el Estado de aquel país sudamericano, no por ello, evitó que se les catalogara como grupos guerrilleros y terroristas. En conclusión, el elemento ideológico en estas dos manifestaciones en este país sudamericano está marcado de manera clara y lo que buscaban ambas era terminar con las injusticias sociales, acceder al poder político para lograr una mayor igualdad económica y social, un desarrollo en el que se les integrara sin afectarles más, tal y como históricamente había sucedido ya.

En el caso colombiano, la asociación que tuvieron las FARC con grupos del narcotráfico liderados por Pablo Escobar Gaviria y el Cártel de Medellín se trató de una alianza conveniente para los dos, a las FARC les ayudaba a financiarse y Escobar lo que pretendía era vengarse del Estado colombiano por no permitirle asumir como Senador del Congreso y desarrollar su carrera como político, puesto que uno de los objetivos de este capo era ser presidente de Colombia. El narcoterrorismo si existió en este país.

Un ejemplo más ocurrió en Perú durante la década de los 80s y parte de los 90s, con el grupo terrorista denominado Sendero Luminoso, cuyos objetivos políticos eran muy claros, es decir, desestabilizar, polarizar a la sociedad y ejercer presión a un fallido Estado peruano. Sendero Luminoso surgió como una escisión del Partido Comunista en Perú, adoptando en su accionar la ideología maoísta-marxista-leninista, evidentemente buscaban el poder y a través del adoctrinamiento, en la mayor parte de los casos, forzoso. Llegaron a tener influencia política en varias poblaciones que contribuyeron a su accionar guerrillero gracias a la pobreza, la desigualdad y la frustración social del país sudamericano.  Este grupo se encargó de realizar masacres y atentados tanto en las zonas rurales como urbanas, atacaron a instituciones como la Iglesia y el Ejército, perdiendo con ello simpatías en el sector campesino, dándose con ello una lucha en contra del Estado peruano, pero también en contra de la población que en un momento determinado dejó de identificarse con ellos.

Regresando al caso mexicano, por supuesto que aparecieron varios grupos guerrilleros como la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Partido de los Pobres, el Ejército Revolucionario Popular Insurgente (ERPI), el Ejército Popular Revolucionario (EPR), las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), por mencionar algunos ejemplos, cuya ideología giró en torno al marxismo; debemos recordar que si cometieron actos violentos en nombre de la causa y del objetivo de combatir al Estado para implementar otro tipo de régimen que pudiera ser más justo para los sectores más vulnerables de la población, sin embargo, esas prácticas quedaron atrás hace ya varios años. El grupo más reciente ha sido el Ejército Popular Revolucionario, surgido en 1996 en los estados de Oaxaca y Guerrero, pero sus ataques no trascendieron en su momento y ninguno de los grupos mencionados tampoco conjuntó actividades, ni intereses, con algún grupo del narcotráfico.

Como puede apreciarse, el terrorismo es un concepto complejo que comprende diversas características de los diferentes contextos en el mundo. Sin embargo, a pesar de las distintas manifestaciones de violencia en México cometidas por cada uno de los cárteles de la droga, no es posible considerar que nuestro país sufre de este fenómeno. Lo que sí es viable señalar es que el Estado mexicano ha decidido no combatir a los grupos del narcotráfico de manera frontal por otras razones que no son del todo claras. Lo que sucedió en Culiacán, únicamente habla de un Estado que depende de distintas decisiones, que no actúa porque considera que no es oportuno hacerlo, aun cuando sabe que cuenta con el legítimo uso de la fuerza, así mismo, no lo hace porque aún se trata de situaciones de violencia focalizadas y no generalizadas, aunque se debe tener en cuenta que se tiene identificado que grupos como el Cártel Jalisco Nueva Generación, por ejemplo, tienen presencia en más de la mitad de los estados de la República mexicana.

¿México un país afectado por el terrorismo o por el narcoterrorismo? No, afortunadamente estamos lejos de ello. La violencia que se vive en nuestro país es causada por otros factores, pero no son los de grupos terroristas. Por lo pronto México puede sentirse tranquilo de que el presidente Donald Trump desistiera de su idea ¿A cambio de qué? No lo sabemos, pero casualmente, ese mismo día, de manera inesperada, el boliviano Evo Morales tomó la decisión de partir a Cuba dando a conocer que en días posteriores iría a residir en Argentina.

 

[1] Politólogo e historiador egresado de la UNAM

Twitter: @moitapia7

 

CMCOAX
Periodista desde 1979
http://www.globatium.com.mx

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