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Por una verdadera educación al servicio del pueblo.

El secreto de la educación reside en respetar al pupilo.
Ralph Waldo Emerson.

A lo largo de la historia de la humanidad se ha dado lugar a la educación, antes de que ésta tuviera un diseño curricular y se enfocara a la formación de hombres y mujeres que fueran instrumentos de servicio para los señores capitalistas, la educación se daba de manera informal, aparentemente sin estructura, pero con fines claros y precisos. Esta práctica fue la mejor e indiscutiblemente poderosa en sus tiempos, pero, ahora, con las diversas y complejas actividades humanas, muchas de estas experiencias han sido relevadas para dar lugar a la actividad pedagógica sistemática, sin embargo, en los últimos tiempos, el sistema educativo no ha cumplido sus propósitos.
Constitucionalmente, el sistema educativo mexicano enfatiza teóricamente a través de sus postulados el ser humano que pretende formar a lo largo de cierto periodo de formación académica y profesional, pero siendo honestos, la constitución es una ideológica que puede ser una apariencia, porque la práctica es totalmente contraria.
Analizando algunos datos referentes a la calidad educativa, se da por sentado que este sistema y todos los actores políticos y económicos han hecho de este un excelente circulo vicioso de poder y discusión, dejando a un lado el derecho y la garantía ciudadana que merece ser un tema de grandes y controversiales decisiones.
Mientras la educación de los pupilos languidece a causa de promesas y deseos políticos incumplidos, el sistema político cual poderoso cabalga sobre la economía mexicana, por solo referencias, mencionemos el ciclo electoral 2018, los nueve partidos que integrarán la contienda recibirán en conjunto 2,148 millones de pesos, más los 42 mdp que recibirán los candidatos independientes , esto sin contar los gastos derivados de la administración burocrática del sistema de elecciones y qué decir del porcentaje que deroga el salario de todos los administradores políticos y servidores públicos; en el mismo periodo, a la educación se les destinan raquíticas proporciones que repartidas a cada uno de los alumnos y docentes representan un descaro, por decirlo de una manera diplomática.
A todo esto, ¿qué se espera de un sistema educativo que lejos de cumplir con las expectativas y proposiciones, se enfrasca en una discusión inútil y despilfarradora de recursos? El problema de México, radica en la falta de una buena educación, y no planteamientos teóricos que solo buscan lacerar a través de instituciones punitivas, que como acertadamente le han denominado; ¿qué hacen entonces los mejores sistemas educativos del mundo que no hacen en México? Comparando algunos datos sobre los mejores sistemas educativos, se deduce que ellos: a) invierten el % requerido y más en el diseño, ejecución e infraestructura mobiliaria y personal de la educación, b) gestionan un ambiente en el que se promueve competitividad, c) le dan prioridad a la educación pública y gratuita, d) igualan todos los sectores económicos etnias a través de la tecnología, e) promueven el sentido del desarrollo crítico, e) promueven la formación docente de más alto nivel, por solo resaltar algunos considerandos, pero contrario a esto, el gobierno mexicano se obstina en la ejecución de leyes hirientes, provocando con esto la movilización en el sector educativo que no solo ha lastimado y marginado la verdadera educación, si no que la ha llevado a límites exorbitantes de repudio y abandono, convirtiéndola en una mina de oro para la extracción de recursos a través de programas inescrupulosos que solo buscan extraer, pero nunca ofrecer calidad educativa.
Es por demás dilucidar temas que giran en torno a la educación, pero también es importante hacer notar que no todos los ciudadanos son ignorantes de lo que se hace para hacerles creer que están trabajando arduamente por la calidad educativa. En muchas otras áreas del desarrollo humano y social de México es tolerable, pero no en la cuestión educativa, porque no solo se está diseñando y proyectando al hombre y a la mujer del mañana, sino mucho más que eso, la base misma del futuro, ya que no sólo se pierde a un niño o a una niña sino también, las expectativas del futuro.
Retomando la frase inicial de este texto, aducimos que el gobierno mexicano no tiene el respeto a la sociedad mexicana, mucho menos al futuro de México, y no es necesario abordar con mayor profundidad, ya que todos los actos cometidos en contra y a nombre de la calidad educativa lo expresan con absoluto rigor. ¿Cómo detener esta ola de perjuicios, tanto por parte del sindicato disidente como de los apáticos e indiferentes? Es una pregunta cuya respuesta requiere más que compromisos la disposición de todos los agentes legislantes del sector educativo.

*Autoria: Andres Humberto

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