ESTADO PORTADA

“¡Se fue el 2019, como se van los amigos, que te odian amorosamente, llega el 2020, igual!”

Por: Ezequiel Gomez Leyva.

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Amanece un día como otro cualquiera, los tenues rayos del sol prontamente se van haciendo más fuertes a medida que avanza el día y la oscuridad se disipa.

Sin embargo durante los fríos nocturnos, la memoria nos obliga a pensar en lo que fué  y lo que no sucedió, y en el insomnio de las frías madrugadas regresan  a nuestra memoria, las experiencias pasadas durante el año.

Pensamos en lo que fuimos, somos, y seremos, en lo que hicimos y dejamos de hacer, en las ganancias y en las perdidas, en los amores que se fueron y en los que se quedaron y hasta en las mascotas que tuvimos o deseamos tener y que por una razón u otra no tuvimos.

Hay mucho en, lo que pensar, muchas amargas experiencias que no queremos recordar y en los dulces frutos de buenas acciones que quisiéramos fueran eternas y que mucha deseamos  detener en la boca ese sabor dulce de la satisfacción.

Sin embargo, sucede lo mismo cada año, y con el paso de los años nos damos cuenta que somos más grandes, más lentos, mas acabados y que vamos dejando paso a las nuevas generaciones, que detrás vienen los jóvenes, que si bien aprendieron, serán mejores que nosotros, y que si no , en  el devenir de la vida, a golpes de martillos, y topes de cabeza,  tendrán que ir adquiriendo las experiencias de las que ahora nosotros nos ufanamos, experiencia que no se compra en cualquier tienda y que no te da cualquier salón de clases, que las tienes que comprar, muchas veces,  con pedazos de tu vida.

Otro año más que se va, otro año más  nos deja, como los amores que van y vienen, como los respiros que danzan dentro de nosotros diariamente y que algún día tambien nos dejaran junto con los latidos de un corazón feliz, un corion satisfecho, un rítmico suave, un vaivén danzarín en la inmensidad del tiempo y en la línea intangible de la vida.

¿Para que exasperarse con cada noche que traerá un nuevo día?, cada oscuridad precede a cada día, con cada problema  siempre encontrará  solución posterior , para que agotarse en un continuo desvelo que nada deja porque al final de cuentas dormiremos y la vida, el tiempo y el aliento nos dejara  con amor, con deseo de seguir luchando de seguir siendo y seguir existiendo.

Cada  vigilia nocturna nos da la oportunidad de pensar en ser mejores, de buscar dejar bellos recuerdos en nuestros seres amados, para que al final del día veamos que el año nuevo es igual a cualquier noche que traerá a la mañana siguiente u nuevo amanecer,  como todos los días, uno tras otro, como siempre, como  nunca.

Otro año, otra noche, otro día, otro número más en la cuenta regresiva de la vida.

CMCOAX
Periodista desde 1979
http://www.globatium.com.mx

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