CULTURA ESTADO

Don Abraham conserva la originalidad del pulque en Matatlan, bebida ancestral de los reyes y emperadores.

Por: Ezequiel Gomez Leyva.

Hace frío, pero me levanto y casi a tientas busco una lámpara con la que me pueda alumbrar, son las 5:30 de la mañana y me preparo para esta gran experiencia, la de recolectar el pulque del maguey, aunque para eso haya que caminar por lo menos unos 8 kilómetros.

El canto de los pájaros que anuncian el nuevo día me alegran más, salgo a la calle y comienzo a caminar hacia la casa de Don Abraham Cortez García, quien ahora con 86 años solo observa y dirige a su nieta, Reyna Cortez, porque  él desde su niñez “ordeña” los magueyes para colectar el pulque y sabe todo los secretos que con cariño y entusiasmo le enseña..

Asombrado me saluda y me dice :”creí que era muy temprano para que se levantara”, sin embargo aquí estoy caminando al lado de él hasta llegar a los sembrados,  de magueyes donde me explica que la vida de estos es de más de cincuenta años, pero que por lo menos para crecer necesitan unos 20, 25, o hasta 35 años.

El pulque es una bebida fermentada tradicional de México, cuyo origen es de tiempos prehispánico y se elabora a partir de la fermentación del mucílago —popularmente conocido como aguamiel—, del agave o maguey, en particular de dos tipos, por esa razón ambos llamados maguey pulquero: Agave salmiana y Agave atrovirens. En el idioma otomí se le conoce como ñogi, en la lengua purépecha como urapi, ​ y  en náhuatl como meoctli.

El pulque fue representado en relieves tallados en piedra por los nativos centroamericanos desde el año 200 d. E., pero se desconoce su origen, perdiéndose en el pasar del tiempo  entre leyendas y mitos prehispánicos.

La leyenda más conocida de todas esas tradiciones tiene su origen en la cultura tolteca, durante el gobierno de Tecpancaltzin, que relata que en 1340 un noble llamado Papantzin descubrió, gracias a un ratón ebrio, el método para extraer el aguamiel y luego obtener el pulque, motivo de la caída de Ce-Acatl-Topiltzin Quetzalcóatl, quien tuvo que abandonar Tula.

Otra  leyenda indica que el tlacuache se lo regaló a los hombres; otra lo menciona como un regalo de la Diosa náhuatl Mayáhuel, quien enseñó a una joven noble de nombre Xóchitl a elaborarlo. Gracias a ese regalo su padre, que se encontraba molesto porque el enamorado de su hija era un campesino de nombre Tecpancaltzin, dejó que el amor de su hija se realizara; esta leyenda tiene otra variante en la que Papantzin y Xóchitl son padre e hija y ellos lo descubrieron, posteriormente llevaron el pulque como regalo al tlatoani Tecpancaltzin, quien se enamoró de Xóchitl y la embarazó.

El tiempo de producción del maguey es,  dependiendo la produccion, unos 4 a 6 meses y después de haber entregado su producto el maguey muere y solo sirve para las señoras que elaboran tortillas porque el cuenco o pocito se oxida y ya no sirve lo que segrega.
Estos magueyes se tienen que cuidar, limpiar y tenerlos bien alimentados con tierra del campo para que puedan producir, y todas las mañanas y por las tardes,  Reyna,  se encarga de hacer el viaje a los magueyes dos veces al día, en la mañana y en la tarde, acompañada de su perro de raza Xoloescuintle, llamado Ikal que en maya significa Espíritu, para tener  el pulque para venta a quienes visitan este,  pueblo más conocido por su producción de mezcal.

Reyna explica que su amor por el campo y por sus abuelos la mantiene en este ritmo de vida, y que lo hace con gusto porque su profesión es opuesta  a este oficio de pulquero.

Don Herminio ya es famoso por la producción de pulque, algo que casi nadie realiza, la mayoría se inclinan por la producción del mezcal que es lo que ahora representa mejores ganancias, él cuenta que “viene gente de Oaxaca, y de otras partes de México, así como del extranjero, a tomarse fotos y unos pulques, porque lo que yo vendo es natural, para limpiar los magueyes no usamos ningún químico, todo es natural, además de que tampoco le echamos otra cosa al pulque para que rinda, así como sale así lo vendemos”.

La nieta de don Herminio, Reyna, lamenta que esta producción se vaya a terminar, porque ya hay pocos  pulqueros y porque el cuidar los magueyes implica mucho gasto, un “mozo” gana de 300 a 400 pesos al día, y cuando un maguey produce en edad adulta, lo más que se le puede sacar son 10 o 15 litros del exquisito líquido.

En Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela se conoce una bebida muy similar llamada en lengua quechua chaguarmishqui que, al igual que el pulque, se obtiene del aguamiel o mishqui del agave, planta que también se conoce en la zona como maguey, maguey mexicano, penco, penco negro, cabuya, ckara, chuchao, kellu-pancarita, packpa, pajpa, pappa, pinca, mara, oje-pajpa, okce packpa y magué, entre otros nombres.

Después del arduo trabajo de recoger el pulque, don Abraham nos invita cordial a disfrutar del aguamiel que es la forma más amable del pulque, porque no se fermenta todavía, porque ya fermentado se vuelva una bebida con contenido alcohólico, que como se elabora en algunas partes de México  agregándoles frutas variadas se vuelve un “curado” que termina por emborrachar a los que lo beben.

En su pequeño negocio ubicado en la calle de Independencia de esta población,  don Abraham  y su nieta expenden el producto, durante el tiempo que él no se encuentra lo apoya su esposa  mejor conocida como Doña Vicky, a donde llegan muchos visitantes, y desde donde lanza la invitación a visitar Santiago Matatlan, a disfrutar del pulque, sobre todo a quienes residen como migrantes en diferentes partes del mundo, a que regresen a  tomarse un pulque par que sigan vivas las raíces zapotecas y sigan conservando el amor por su pueblo.

CMCOAX
Periodista desde 1979
http://www.globatium.com.mx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *